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Investigación ( versión en Español e Inglés) sobre parejas SW

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Diario electrónico de la sexualidad humana, volumen 3, 10 Oct de 2000

www.ejhs.org
 

Estilos alternativos de hoy:
El caso de Swingers

Autores:

El Dr. Curtis Bergstrand, profesor de asociado de la sociología, universidad de Bellarmine

cbergstrand@bellarmine.edu

Ms Jennifer Blevins Williams, departamento de la sociología, universidad de Bellarmine

jwilliams@bellarmine.edu

Traducción: Caleidoscopios 
 

Resúmen

Los resultados de un examen en línea nacional de 1092 swingers son los que a continuaciòn se presentan. Las preguntas del examen social general se utilizan para comparar las actitudes sexuales de swingers con la población en general, midiendo en los E.E.U.U. los niveles de satisfacción marital y general de la vida del G.S.S. También se utiliza para comparar a los grupos tradicionales ( o de control). Una tentativa preliminar también se hace de determinar el nivel de la disfunción del abuso y de la familia de la niñez en los fondos de swingers. Se concluye que los swingers examinados son personas en su mayorìa blancas, de clase media y alta, segmento de mediana edad, que va a la iglesia, pero cuando se presentan actitudes frente a la sexualidad, la unión entre ellos es menos racista, menos sexista, y menos heterosexista, que la población en general. El hacer o tener intercambio parece hacer a la mayoría de las uniones de los swingers más feliz; los swingers clasifican la felicidad de sus uniones y satisfacción de la vida generalmente como más arriba que la población no-que hace intercambio. Las implicaciones del estudio y de sus limitaciones también se incluyen en el presente informe. 
  

Nota: La versión en inglés, que es la original, se encuentra más adelante.
 

Introducción

En los años ’50 los medios te refirieron  a los Swingers como “intercambio de espos@s.” Llamado hoy “hacer intercambio,”;pero sin importar su nombre esta forma de vida alternativa parece aumentar de renombre entre la corriente principal, parejas casadas de mediana edad en América. Los medios populares, GQ, (Newman, 1992); Nueva York, (Gross, 1992); Times de Los Ángeles, (Mahrer, 1998); Señorita, (Chen, 1998); están prestando atención por el aumento del fenómeno, poniendo a menudo en evidencia positiva, los efectos que el hacer intercambio tiene sobre las uniones. Las demandas norteamericanas de la asociación de clubes swinger (NASCA) muestra que son clubes organizados en casi todos los estados, así en países como Canadá, Inglaterra, Francia, Alemania, y Japón. Estos clubes son tambièn negocios lucrativos que proporcionan todos los niveles de las actividades sociales para los swingers incluyendo planes de las vacaciones, sitios especiales de las vacaciones para los swingers, conferencias y seminarios anuales. Lifestyles, Inc., por ejemplo es una agencia de viajes de los swingers, utilizada hasta por 700 parejas en un evento en Jamaica en enero de 1998 (Los Ángeles Times, 1998; Jenks, 1998).

¿Qué es el intercambio exactamente? De semejante hecho de “abrir las uniones” en los años 70 que promovieron amor y la tolerancia, que fueron no-posesivos de la infidelidad en sus esposos (O’Neill y O’Neill, 1972), o “polyamory” (Wesp, 1992) - el amor de mucha gente inmediatamente - el hacer intercambio es una actividad sexual non-monogamous, tratada como cualquier otra actividad social, que se pueda experimentar como pareja. La Monogamia emocional, o la relación del amor con su socio marital, sigue siendo el foco primario. El hacer intercambio se hace en presencia de su esposo y requiere generalmente el consentimiento de ambos a la experiencia. Aunque sienten bien los swingers que a menudo las parejas con las que hacen intercambios sean sus amigos en un fuerte sentido de amistad, hay reglas que restringen la implicación emocional con los socios non-spousal ( no usuales). Mientras que el hacer intercambio implica el tener sexo con la gente con excepción de su esposo, sus practicantes expresan que realza la relación de las parejas  en un sentido sexual y emocional. Quitando el miedo y la falta de honestidad inherentes en sus deseos naturales para la variedad sexual, las parejas pueden explorar sus fantasías juntas sin engaño o culpabilidad. Suprimiendo la necesidad para el engaño de la relación, un nuevo nivel de la confianza y la franqueza se abre por sobre todas sus sensaciones, alcanzando este sin el bagaje destructivo de los celos. (McGinley, 1995)

Hacer intercambio es pues una forma de vida alternativa con un interés práctico y por tanto abordable como objeto de estudio porque la tentativa de combinar no-monogamia sexual con monogamia emocional es fundamentalmente algo “extravagante” del modelo occidental que difiere del amor romántico que asume la monogamia sexual y emocional como inseparables actos (Boekhout, Hendrick y Hendrick, 1999). Sin embargo, tiene todavía que ser demostrado si esta forma de vida alternativa consolida o debilita realmente las relaciones maritales, pero en una era donde los 37% de maridos y los 29% de esposas admiten a tener por lo menos un asunto adicional-marital ("infidelidad")(Reinisch, 1990), ademàs donde las estadìsticas de divorcio para las primeras uniones se están acercando al 60% (Jones, 1995), y donde la inestabilidad de la familia y la negligencia parental de niños se ha convertido en una preocupación nacional importante (Wagner, 1998; Lowe, 1996; Jones, y otros, 1995), cualquier tentativa de redefinir “amor” y consolidar el enlace marital es digno de nuestra atención. Si los swingers han encontrado una manera de estabilizar relaciones, de prolongar lazos de la familia, y de enriquecer las vidas de pares seríamos remisos si no tomamos su forma de vida y su redefinición del amor monogamous seriamente.

Esta investigaciòn divulga los resultados de un examen nacional de 1092 swingers y de sus opiniones sobre políticas, sexo, unión, familia, y cómo el hecho de tener o hacer intercambio ha afectado sus relaciones con sus parejas. Esta es una investigaciòn de orden tentativo preliminar en donde se han contestado a algunas preguntas importantes sobre esta forma de vida inusual.

Investigación anterior sobre hacer intercambio

Los orígenes de hacer intercambio formalizado en los E.E.U.U. no se conocen específicamente. En los años 50 los medios divulgaron un nuevo fenómeno que tradujeron a “esposa que intercambiaba”. Los militares de California participaron según se informa en los “clubes dominantes” donde los maridos colocaron sus llaves en una pila grande en el centro de un cuarto. Las esposas entonces seleccionaban al azar sus llaves y el dueño de las llaves era la pareja sexual de esa mujer para la noche (McGinley, 1995). Más allá de tal saber, sin embargo, tenemos información científica muy pequeña sobre swingers. Hay muy poca investigación disponible sobre el hacer intercambio, y la poca que hubo comenzó a aparecer en los años 70 tempranos y continuó con los años 80, limitàndose a muestras muy pequeñas, localizadas (Jenks, 1998).

Las estimaciones del tamaño de la población que hace intercambio varían extensamente. La investigación se apoyò en la asociación norteamericana del clubes swinger (NASCA) (McGinley, 1995) encontrando que el 15% de parejas en los E.E.U.U. tiene una cierta tendencia a hacer intercambio en algun momento de su uniòn. Estimaciones más conservadoras son ofrecidas por los estudios que están sin relación a NASCA. Caza (1975) y estimaciones de Weiss (1983) dice que dos a cuatro por ciento de parejas casadas han tratado de hacer intercambio por lo menos sobre una base ocasional. Bartell (1971) encontró la figura para que fuese un uno por ciento y Cole y spaniard (1974) encontraron, basados en una muestra pequeña de la comunidad de la universidad, que el 1.7 por ciento habían experimentado el tener intercambio por lo menos una vez.

Demográficamente, los swingers parecen ser asombrosamente la corriente principal, incluso conservadora, en sus características. Se ha encontrado que son predominantemente conservadores, moderarados en la orientación política y se identifican con el partido republicano (Bartell, 1970; Jenks, 1986 citó a Jenks, 1998; Amistad Expresa, 1994). La mayoría, en las clases alta-media, tiende a estar en las posiciones del profesional y de la gerencia (Amistad Expresa, 1994; Jenks 1985; Levitt, 1988, Murstein, 1978; Weiss, 1983). El 90 por ciento de Swingers son blancos (Bartell, 1970; Jenks, 1985) y de mediana edad. Jenks (1985) encontró que la edad media de los swingers era de 39 años y Levitt (1988) la encontró en los 40.7.años. Los datos recolectados por los clubes privados de swinger indican que 90 por ciento de swingers identifican una preferencia religiosa y 47 por ciento atienden regularmente a los servicios religiosos (Amistad Expresa, 1994; Molinero, 1994). Otros (Jenks, 1985; Murstein, 1978), sin embargo, ha encontrado índices bajos de la afiliación y de la participación religiosas por swingers.

Sabemos muy poco sobre por qué los pares deciden adoptar la forma de vida de tener intercambio y sus efectos subsecuentes sobre la relación marital. La investigación en los años 70 parecía ser enfocada hacia que los swingers eran gente marginada (Walshok, 1971; Gilmartin, 1974; Palson y Palson, 1972). Estudios más recientes han procurado explicar que el intercambio usa modelos causativos que no lo estan dentro de una patologìa especìfica. El rey (1996), por ejemplo, sugiere que el número de experiencias sexuales premaritales se pueda lvincular a una participación más decidida en hacer intercambio. Jenks (1985) propone un modelo psicologico social que implica interés en el sexo, y que la exposición a la forma de vida swinger, ò a las interacciones sociales organizadas con swingers, pueden explicar mejor el hecho de tener intercambio.

Los modelos de desarrollo de la unión también han sido útiles en explicar que el hacer intercambio es una solución a las crisis en las relaciones que ocurren en todas las uniones. Según Rey (1996) una de las cosas que ocurre normalmente en una relación que conduce a los cambios es por la forma en cómo obramos recíprocamente con nuestros socios por la costumbre sexual. En aproximadamente de tres a siete años en una unión, se comienza a tomar niveles crecientes del estímulo para producir el mismo nivel de la excitación sexual obtenido previamente por un vistazo o un tacto simple. Una pareja que es receptiva a nuevas y diversas experiencias sexuales comenzará a explorar diversos caminos de l a vida sexual compartida para continuar creciendo juntos. En este punto agotador de las uniones, la infidelidad aumenta y las estadìticas de divorcio aumentan. Las parejas que encuentran una manera de volver a conectar físicamente y emocionalmente es más probable que lo hagan en este período. El hacer intercambio puede ser una solución creativa al problema de la costumbre - proporciona variedad sexual, aventura, y la oportunidad de vivir hacia afuera sus fantasías como pareja sin secreto y sin engaño.

Butler (1996) agrega a la hipótesis de la "costumbre" otros factores que tienen que ver con los desarrollo hechos por las parejas en edad mediana. Él sugiere que el hacer intercambio se utiliza para desarrollar lazos sociales y para satisfacer las necesidades sexuales que se niegan, debido a los miedos restrictivos de la clase media. La mayoría de las parejas comienzan a mirar la forma de vida de hacer intercambio en sus años 30 después de la presión de la maternidad, cuando han establecido una carrera, y han encontrado un lugar en la vida. Es la primera vez en sus vidas en que tienen la oportunidad de diversificar sus intereses. Se han madurado juntos y comienzan a desear centrarse en la sexualidad. Las mujeres alcanzan una época en que la necesidad de la sexualidad no esta centrada en la maternidad, aunado a factores en que los hijos van creciendo y adquiriendo autonomìa y por tanto la pareja necesita disiparse. Los papeles tradicionales del género llegan a ser más flexibles y tienden a converger en personas de edad adulta ya sin la cruz-carga del gènero que emerge entre hombres y mujeres. Mientras que nuestra cultura ve tradicionalmente el papel masculino como más asertivo sexual, las mujeres pueden ahora llegar a ser más “masculinas” en sus vidas sexuales. El hacer intercambio permite una exploración no-amenazadora de la sexualidad que extiende más allá de la cama marital monogamous.

El propósito de la actual investigación era enfocarse sobre dos preguntas críticas sobre el intercambio:

1. ¿Los swingers se dan en gente “marginal” en comparaciòn con la poblaciòn media de los E.E.U.U. midiendo sus características demográficas, actitudes políticas y sociales, y presencia en sus fondos de  familias con disfunción o con abuso en la niñez?

2. ¿El hacer intercambio mejora la calidad de las relaciones de las parejas según lo medido por medidas maritales y generales de la satisfacción de la vida?

El establecer si o no, los swingers son individuos “marginales” es extremadamente importante para hipotetizar si el intercambio es una forma de vida, ya que la importancia de los comportamientos de desviaciòn social o moral sobre las normas, pueden asociarse a ciertas patologìas. (Es decir visto como extravagantes sociales, adictos al sexo, o de otra manera individuos “patológicos”.) (Jenks, 1998).

Metodología

El cuestionario usado en esta investigación consistieron en preguntas del forty-one referente a las características demográficas del swinger, el comportamiento y las actitudes que tenìan hacia el intercambio, con varias preguntas que eran duplicados de ésos contenidos en el examen social general fuera de la universidad de Michigan. Un Web site fue desarrollado en donde el cuestionario se podría llenar hacia afuera usando su ordenador personal y someter electrónicamente a los investigadores. NASCA, una organización nacional oficial de los swingers, endosó la investigación y dio la aprobación final a las preguntas usadas en el examen.  Esta investigación no fue apoyada financieramente por NASCA o ninguna otra organización de los swingers.  Ni son los swingers de los autores o los miembros de cualquier asociación del swinger o los grupos. Los clubs locales swingers proporcionaron acoplamientos de sus Web site al examen y todas las listserves del email del swinger en OneList.com fueron dados para aplicarles el cuestionario. De esta manera se evitaban respuestas de personas no swingers a los cuestionarios ya que no era accesible a ningun motor de búsqueda del Internet. La única manera de tener acceso al cuestionario estaba con los acoplamientos puestos en los Web site que abastecían a los grupos swinger. El cuestionario era totalmente anónimo y los que respondian eran informados de esto antes de tomar el examen. La unidad del análisis para la investigación era swingers individuales más bien que parejas, así que al analizar los datos por género no hay manera de saber qué vueltas representan a dos miembros de la misma unión marital.

Para comparar swingers a una “norma nacional” en varios actitudes y comportamientos, varias preguntas de la universidad de la encuesta sobre social general Michigan (GSS 1983-91) eran incluidas. El GSS utiliza una muestra científica seleccionada y diseñada para representar a la población de los E.E.U.U. en su totalidad y es de uso general por el gobierno y los investigadores académicos al determinar actitudes del público americano. Una pregunta que fue utilizada de la encuesta sobre GSS en el actual estudio requiere una cierta explicación. Una de las medidas de “marginalizacion” de swingers era intentar determinarse si tenìan origen en familias abusivas o en entornos disfuncionales, puesto que éste  parece ser una asunción explícita o implícita hecha en tentativas “pathologize” del swinger (Neubeck y Neubeck, 1997). Hacer preguntas directas acerca de abuso temprano en el cuestionario no parecía sabio. Aunque los swingers eran sensibles acerca de sus vidas del sexo, el sondar en últimas historias del abuso se pudo interpretar como tentativa pathologize a respondedor y afecta negativamente las estadìsticas de vuelta.

La pregunta siguiente del examen social general fue utilizada como un indicador de la última disfunción del abuso o de la familia lo que permitió a los investigadores comparar swingers con una muestra nacional científico seleccionada de encuestados:

En la escala abajo, circundar el número que representa tu creencia sobre la naturaleza humana.

1=bueno 2 3 4 5=malo/Perverso

Hay evidencia amplia de la literatura en la disfunción del abuso y de la familia de niño que algunos de los efectos del abuso sobre la víctima son una desconfianza de otras, del cinismo sobre otros los motivos, y de una opinión general del mundo como personas hostiles y que amenazan (Matsakis, 1998, Molinero 1990, Bradshaw, 1996). Los investigadores razonaron para los propósitos del actual estudio que los encuestados que vinieron de fondos abusivos verían más probable la naturaleza humana como perversa y mala. Una revisión de la literatura en la disfunción de la familia y sus efectos a largo plazo no pudieron dar vuelta encima de ningunos estudios que hacían presunciones similares en identificar abuso en los fondos de los encustados. El actual estudio, por lo tanto, confía en la validez de la medida.

Resultados

Características de la muestra

Un total de 1187 cuestionarios fueron devueltos. De éstos, 95 fueron desechados porque eran duplicados (que reflejaban probablemente “doble-click” en el botón de enter) o por otras razones fueron determinados invalidos, dejando 1092 cuestionarios devueltos como válidos. Trescientos veintiséis o 29.9 por ciento de los encuestados fueron del gènero femenino y 766 o 70.1 por ciento eran masculinos. La tabla 1 demuestra el estado civil de los encuestados. Se distribuyeron los varones y las mujeres de forma bastante uniforme a través de las categorías, con una aproximaciòn del 85% de ambos sexos que eran casados lo que daba una relación confiada. El resto de los encustados se clasificó como solos, divorciados, o en separación.

La tabla 2 da la información adicional sobre las características demográficas de los encuestados. El swinger típico en este estudio era de 39 años, tenía dos años de educación universitaria, había sido casado 1.5 veces, estaba en una unión actual que duraba 10.5 años, y había estado implicado en hacer intercambio por 5 años. Las personas eran predominantemente blanco en 90.4 por ciento de la muestra.  Afro-Americanos eran 4.1 por ciento de ésos muestreados, el hispanico era 3.0 por ciento, y 1.5 por ciento indicaron “otro”. Las diferencias del género eran mínimas en todas estas características. En la muestra incluyeron a diez médicos, quince abogados, 65 gerentes o dueños de negocios, 27 ingenieros, a veintidós profesores, a cuarenta profesionales de salud incluyendo enfermeras, y a gente que representa una variedad de otras ocupaciones incluyendo obreros, personal de la oficina, técnicos de la computadora y artistas.

Creencia política y religiosa

Los Swingers en este estudio, más que ser conservadores y republicanos según lo sugerido por los estudios anteriores, parecian estar en el centro del espectro político. Fueron representados bastante igualmente en todos los partidos políticos importantes (demócrata 31.7%; Republicano 27.7%; Independiente 27.0%; Otros 13.6%) y, como se muestra es la tabla 3, eran decididamente de medio centro en una serie continua liberal/conservadora comparada a la muestra nacional de GSS.  En la tabla 3 y todas las comparaciones tabulares de los swingers y de la muestra de G.S.S. que siguen, la estadística del chi-cuadrado se utiliza para determinarse si hay diferencias significativas entre los grupos.  Las categorías de la respuesta se pueden derrumbar de vez en cuando para clarificar contrastes entre los grupos o para permitir comparaciones estadísticas cuando los números dentro de las células individuales eran muy pequeños.

Según las indicaciones de la tabla 4 los swingers son levemente más probables que la población en general a decir que son miembros de una organización religiosa. La tabla 5 demuestra, sin embargo, que los swingers son también más probables decir “otro” cuando están preguntados por su afiliación religiosa específica.  Aproximadamente el 2 por ciento de la muestra de los swinger y de encuestados de G.S.S. eran judíos.  La afiliación religiosa de los swinger restantes en la “otra” categoría es desconocida.

Aunque los swingers se identificaron como de medio centro en la polìtica, tendieron a ser màs liberales que la población de GSS en las ediciones polémicas que implicaban la unión y la sexualidad. Según las indicaciones de la tabla 6, los swingers eran más probables que la población en general para apoyar uniones entre los negros y los blancos. La tabla 7 indica que los swingers son también más probables que esten a favor de los homosexuales en su derecho a casarse. Si dijeron que no estaban de acuerdo con las experiencias sexuales no forzadas en las adolescentes entre 14 y 16 años, tabla 8. Los Swingers también tienden a rechazar papeles de sexo tradicional en sus relaciones en un mayor grado que la población en general. Según las indicaciones de la tabla 8a., los swingers son menos probables en aceptar que el hombre debe ser siempre el “que propone” y la esposa debe estar en su casa.

Los resultados, entonces, sugieren que los swingers en la muestra sean el blanco, de clase media alta, segmento de mediana edad, que va a la iglesia. Son, sin embargo, más “medio centro” político que otros estudios han encontrado y, por lo menos cuando se refiere a las actitudes sobre sexo y la unión, pueden ser menos racista, menos sexista, y menos heterosexista que la población en general.

Actitudes de la unión y de la familia

Los Swingers presentan un punto màs alto que la población en general en los E.E.U.U. en cuanto a la alta importancia que dan a la unión (tabla 9) y a la satisfacción que consiguen con sus familias (tabla 10). Cuando están forzados para elegir entre la importancia relativa de la libertad personal o el compañerismo en una unión, los swingers no parecen ser diferentes de la población en general (tabla 11). Si el compañerismo se puede interpretar libremente como un acto de monogamia emocional en la unión, los swingers ven claramente esto mientras que sea valorado de su enlace maritaly su nucleo de familia.

Los resultados en la tabla 12 indican que mientras que el compañerismo puede ser más importante que la libertad personal para los swingers, la mayoría no creen que la manera de consolidar una unión es tener divorcios màs frecuentemente. Swingers y la muestra de G.S.S. diferenciaron perceptiblemente en esta pregunta. Aparece que los swingers, mientras que valoran la unión y la monogamia emocional tanto como las parejas que no hacen intercambio, no creen que las normas externas tales como leyes restrictivas del divorcio sea la manera de solucionar problemas en una unión.

Una medida final del normalcy de la población que hacía intercambio usada en esta investigación era la presencia del abuso o de los fondos de familia disfuncionales en sus historias. Desde el abuso y la familia con disfunción es teóricamente más probable producir apegos del sexo y otros patrones de disiturbio en la relación, su eliminación como una explicación de la motivación para hacer intercambio es importante si no vemos la "patologìa" en el swinger. Fue asumido en este estudio que si los swingers fueran más probables que la población en general debìan venir de fondos abusivos o disfuncionales que entonces tenderían para ver la naturaleza humana como más mala o perverse., lo cual no se diò. La tabla 13 demuestra los resultados de esta pregunta y compara las dos muestras ( la de swingers y la de control). Al contrario a las presunciones subyacentes de la patologìa de swingers, no hubo diferencias estadìsticas significativas entre los grupos. Si algo los datos sugieren es que los swingers puedan ver la naturaleza humana como “buena” levemente más que la población de GSS.

Medidas de satisfacción marital y general de la vida

¿Son felices las uniones de swingers? La tabla 14 compara cómo los swingers y la muestra de G.S.S. de personas casadas, las cuales clasificaron la felicidad de sus uniones. Hubo diferencias significativas entre los dos grupos, con los swingers demostrando niveles más altos de felicidad que las parejas casadas en la población en general.

¿Entre swingers, hay una corelación entre el tener o hacer intercambio y la felicidad marital? Dos preguntas sobre el examen - una que pregunta por sus relaciones antes de hacer intercambio y la otra sobre ellos después de hacer intercambio - pregunta cruzada que se tabula en la tabla 15. Pues los datos demuestran, 62.6% de swingers encontraron que el hacer intercambio mejoró sus uniones/relaciones, el 35.6% dijo que sus relaciones permanecían casi iguales, y solamente el 1.7% dijo que llegaron a ser menos felices. Incluso entre los que dijeron que sus uniones eran “muy felices” antes de hacer intercambio (49.7%) estos dijeron que luego de la experiencia del intercambio llegaron a ser aún más felices. Entre ésas con las uniones más infelices anteriores al intercambio 90.4% dijeron que su relación llegó a ser más feliz después de hacer intercambio.  Parece que, por lo menos entre la muestra de los swingers encuestados en esta investigación, el hacer intercambio tiende a mejorar la calidad percibida de las uniones de las parejas sin importar cómo la satisfacción de ella estaba antes de hacer intercambio.

Puesto que los solamente 30% de las encuestadas en este estudio eran mujeres, la pregunta se presenta si los datos sobre felicidad marital después de hacer intercambio están reflejando predominante el varón más bien que en la mujeress. La tabla 16 demuestra a esto la misma pregunta analizada por género. Según lo indicado, las mujeres demostraron apenas como grande una tendencia a clasificar sus relaciones como más felices después de hacer intercambio al igual que los varones.

Si el intercambio fuera amenazar una relación de la pareja, uno pensaría que los celos serían un factor importante. La tabla 17 demuestra que los celos no parecen ser un problema tan grande para los swingers como uno pudo pensar, en comparaciòn con el grupo de control. La mayoría de los swingers (68.1%) dijo que los celos no eran un problema. Solamente 6.1 por ciento dijeron que era “mucho” problema y cerca de un cuarto (26.1%) dijo que representaba “algo” de problema. Los varones y las hembras diferenciaron muy poco en sus respuestas.

Los Swingers ven la experiencia cómo la “variedad importante en mi vida de sexo” y “conocer a nuevos amigos y ampliar mi vida social”  y que era una decisión para adoptar la forma de vida con intercambio. La demostración de la tabla 18 y de la tabla 19 evidencia para los swingers que mientras que la variedad sexual era “muy importante” para aproximadamente una mitad de la muestra, sobre una mitad dijo la consolidaciòn de amigos era “muy importante.” Estos resultados sugieren que para muchos swingers el hacer intercambio pueda apenas gustar un poco el sexo anónimo con extraños. En cambio es muy relevante - la mezcla social con la gente semejante ya que puede constituir una parte importante de sus vidas sociales y emocionales.

La satisfacción general de la vida fue medida usando dos preguntas sobre el examen social general o grupo de control. Demostración de la tabla 20 y de la tabla 21 los resultados de estas dos medidas. La tabla 20 indica que los swingers se clasifican como perceptiblemente más felices que la población en general. La tabla 21 demuestra que los swingers son considerablemente más adeptos a experimentar la vida con excitaciòn, que estar en un ànimo de embotamiento o rutinario. Aunque no podría ser establecido en esta investigación que la felicidad general aumenta a causa del intercambio, los swingers parecen conducir vidas más felices y más emocionantes que los non-swingers.

Discusión

Aunque tener intercambio es como un estilo alternativo de la unión, ha sido por lo menos varias décadas en nuestra sociedad, asombrosamente poca la investigación que se ha hecho sobre este grupo. Los estudios cualitativos recientes (Gould, 2000) nos están dando la razòn en los rites y los rituales dentro del mundo de hacer intercambio, pero todavía tenemos poca información publicada sobre el caracter demográfico de los swingers y cómo se comparan con la población en general. El propósito de la actual investigación era comparar características, valores, actitudes, y comportamientos demográficos seleccionados de una muestra nacional de swingers con los encuestados (grupo control) en el examen social general conducido por la universidad de Michigan.

Mientras que el examen social general selecciona los temas que usan una muestra científica seleccionada al azar, y por lo tanto representativa de americanos, los swingers examinados en esta investigación no son necesariamente representantes de todos los swingers en los E.E.U.U. Constituyen una muestra auto seleccionada de miembros de los clubes de intercambio que eligieron completar un examen en línea, anónimo, sobre la forma de vida que era tener intercambio. La muestra es probable que sea predispuesta a favor de los swingers que han experimentado éxito con la forma de vida y puede no representar a los que les ha ido mal ò que han tenido experiencias negativas con ella. Porque el examen fue basado y conducido en línea, puede también representar unicamente los swingers que son educados, con alfabetizaciòn tecnològica (Dillman, 1999). La fuerza de la muestra es que es más grande y geográficamente mas diversa que lo examinado en la investigación previamente publicada, pero hasta que no sepamos más sobre las características de swingers, no hay manera de saber que tan representativa es esta muestra.

La muestra de los swingers usados en esta investigación arroja un perfil demográfico de una persona que sea típicamente blanca, de mediana edad, con dos años de educación universitaria, divorciados previamente, en una unión actual que ha durado 10.5 años, y que han estado en la escena del intercambio cerca de cinco años. Mientras que siete de diez preguntados eran masculinos, la significación de este desequilibrio del género para los resultados es confusa. Aunque la unidad del análisis en esta investigación era swingers individuales, puede ser que algunos encuestados completaran el examen como pares y permitieron al hombre responder por las actitudes de la pareja. Puede también ser que los varones fueran simplemente más cómodos con exámenes que las mujeres (Dillman, 1999). Las comparaciones entre las respuestas de los swingers masculinos y femeninos en todas las preguntas en esta investigación fueron realizadas por los investigadores y ningunas demostraron diferencias bastante significativas al informe. De esas comparaciones que fueron demostradas, es decir felicidad percibida de su unión después de hacer intercambio (tabla 16) y de celos que afectan la relaciòn (tabla 17) los varones y las mujeres tenían respuestas muy similares. El número desproporcionado de los varones que responden al examen sigue siendo un problema, sin embargo, y la investigación futura necesita examinar la posibilidad de un “diagonal masculino” en los resultados, más cuidadosamente.

La investigación anterior sobre swingers los encontró moderados conservadores en ideología política y predominatemente republicanos, mientras que los swingers quedaron uniformemente distribuidos entre los partidos principales y “moderarados” en ideología política. En ediciones polémicas referentes al sexismo,o racismo, y a heterosexismo los swingers en esta muestra demostraron una tendencia estadística significativa a ser más “liberales” que la muestra de G.S.S. Más allá de estudios han divulgado resultados contradictorios en las comisiones religiosas de los swingers - algunos que los encontraban para ser altamente religioso mientras que otros concluyen que son indiferentes a la calidad de miembro en iglesias. La actual investigación encontró que los swingers demandan calidad de miembro de la iglesia en proporciones casi iguales pues la muestra de G.S.S., pero es más probable decir “otra” (no protestante, católico, o judío) cuando está pedida su afiliación religiosa. Puesto que no pidieron los temas especificar sus calidades de miembro en la “otra” categoría, la naturaleza de esta implicación religiosa es desconocida.

La forma de vida de los que hacen intercambio como experimento de no monogamia sexual es consensuado dentro de los límites de relaciones emocionalmente monogamicas y  plantea preguntas fascinadoras sobre los límites y las posibilidades de relaciones maritales. Los propósitos centrales de esta investigación eran explorar 1.) si este experimento “trabaja” en términos de fabricación de las parejas mas satisfechos en sus relaciones maritales; ¿y 2) si trabaja, es tan solo porque los swingers tienen las necesidades o los intereses irregulares o patológicos que los distinguen en sus relaciones con los de los de la población en general?

Para los swingers que respondieron, el tener intercambios parece consolidar sus relaciones maritales. Sin importar el nivel de la felicidad de sus uniones antes de hacer intercambio, la mayoría extensa de respondedores divulgó que sus uniones llegaron a ser más felices después de hacer intercambio. Para ambos, varones y mujeres, los celos no parecían ser un problema importante en la forma de vida que hacía intercambio. Comparado a los encustados en el grupo de control, los swingers clasificaron sus uniones como más felices, teniendo completa satisfacción de la vida, y con vidas màs emocionantes.

Los resultados de esta investigación también sugieren que los swingers en esta muestra probablemente no vengan de fondos abusivos o disfuncionales distintos a la población en general , y tampoco que ellos tengan opiniones o expectativas de las relaciones que se desvían de cualquier manera importante de la población en general. La medida de fondo disfuncional que se utilizó - cómo el tema ve la naturaleza humana - no demostró ninguna diferencia significativa entre los dos grupos. Puesto que esta medida no se ha utilizado antes, su validez tiene todavía que ser establecida. Los swingers en la muestra también se precian de tener una buena unión, una vida mas plena de familia, y una monogamia emocional en las relaciones, lo mismo que en la muestra de G.S.S.

Mucho más investigación necesita ser hecha en el mundo de los swingers antes de que cualquier conclusión se pueda hacer sobre la eficacia de esta forma de vida para consolidar relaciones. La investigación cuantitativa tal como esta se debe suplir por estudios más cualitativos tales como Gould (2000) para darnos una comprensión profunda del significado de esta forma de vida a sus miembros. Los exámenes en línea tales como éste usado en esta investigación ofrecen una oportunidad única de muestrear a una gran cantidad de gente en un costo relativamente bajo mientras que proporcionan la ventaja del anonimato, pero no vienen sin desventajas. Los diagonales posibles de la muestra en esta investigación (que favorece a varones, cuanto es más educado, y más afluente) ,son típicos de los problemas encontrados en toda la investigación tela-basada (Dillman, 1999).  

 

Los cuadros estadísticos se encuentran inmediatamente despúes de la versión en Inglés. (más abajo).

http://www.ejhs.org/volume3/swing/body.htm

Electronic Journal of Human Sexuality, Volume 3, Oct. 10, 2000

www.ejhs.org
 

Today’s Alternative Marriage Styles:
The Case of Swingers

Authors:

Dr. Curtis Bergstrand, Associate Professor of Sociology, Bellarmine University

cbergstrand@bellarmine.edu

Ms. Jennifer Blevins Williams, Department of Sociology, Bellarmine University

jwilliams@bellarmine.edu
 
 

Abstract

The results of a national on-line survey of 1092 swingers are discussed. Questions from the General Social Survey are used to compare political, social, and sexual attitudes of swingers with the general population in the U.S. Measures of marital and general life satisfaction from the G.S.S. are also used to compare the groups. A preliminary attempt is also made to determine the level of childhood abuse and family dysfunction in the backgrounds of swingers. It is concluded that swingers surveyed are the white, middle-class, middle-aged, church-going segment of the population reported in earlier studies, but when it comes to attitudes about sex and marriage they are less racist, less sexist, and less heterosexist than the general population. Swinging appears to make the vast majority of swingers’ marriages happier, and swingers rate the happiness of their marriages and life satisfaction generally as higher than the non-swinging population. Implications of the study and its limitations are also included.
 
 

Introduction

In the fifties the media referred to it as "wife-swapping." Today it’s called "swinging," but regardless of its name this alternative lifestyle seems to be increasing in popularity among mainstream, middle-aged married couples in America. The popular media, GQ, (Newman, 1992); New York, (Gross, 1992); Los Angeles Times, (Mahrer, 1998); Mademoiselle, (Chen, 1998); are paying increasing attention to the phenomenon, often putting a positive spin on the effects which swinging has upon marriages. The North American Swing Club Association (NASCA) claims there are organized swing clubs in almost all states as well as Canada, England, France, Germany, and Japan. These clubs are lucrative businesses which provide all levels of social activities for swingers including vacation plans, special vacation sites for swingers, and yearly conferences and seminars. Lifestyles, Inc., a swingers travel agency, booked 700 couples at a resort in Jamaica in January of 1998 (Los Angeles Times, 1998; Jenks, 1998).

What exactly is swinging? Unlike "open marriages" of the 1970’s which promoted non-possessive love and tolerance of infidelity in their spouses (O’Neill and O’Neill, 1972), or "polyamory" (Wesp, 1992) - the love of many people at once – swinging is non-monogamous sexual activity, treated much like any other social activity, that can be experienced as a couple. Emotional monogamy, or commitment to the love relationship with one’s marital partner, remains the primary focus. Swinging is usually done in the presence of one’s spouse and requires the consent of both to the experience. Although swingers often become close friends with other swinging couples, there are rules restricting emotional involvement with non-spousal partners. While swinging involves having sex with people other than one’s spouse, its adherents claim that it enhances the relationship of the swinging couple both sexually and emotionally. By removing the secrecy and dishonesty inherent in one’s natural desires for sexual variety, the couple can explore their fantasies together without deceit or guilt. By removing the necessity for deceit from the relationship, a new level of trust and openness about all of one’s feelings is supposedly achieved without the destructive baggage of jealousy. (McGinley, 1995)

Swinging as an alternative lifestyle is of both practical and scholarly interest because the attempt to combine sexual non-monogamy with emotional monogamy is fundamentally "deviant" from the western model of romantic love which assumes that sexual and emotional monogamy are mutually reinforcing and inseparable (Boekhout, Hendrick and Hendrick, 1999). It has yet to be demonstrated empirically whether this alternative lifestyle actually strengthens or weakens marital relationships, but in an era where 37% of husbands and 29% of wives admit to having had at least one extra-marital affair (Reinisch, 1990), where divorce rates for first marriages are approaching 60% (Jones, 1995), and where family instability and parental neglect of children has become a major national concern (Wagner, 1998; Lowe, 1996; Jones, et al, 1995), any attempt to redefine "love" and strengthen the marital bond is worthy of our attention. If swingers have found a way to stabilize relationships, prolong family ties, and enrich the lives of couples we would be remiss if we did not take their lifestyle and their redefinition of monogamous love seriously.

This paper reports on the results of a national survey of 1092 swingers and their views on politics, sex, marriage, family, and how swinging has affected their relationships with their partners in a preliminary attempt to answer some important questions about this unusual lifestyle.

Previous Research on Swinging

The origins of formalized swinging in the U.S. are not specifically known. In the 1950’s the media reported a new phenomenon which it dubbed "wife swapping". California military couples reportedly gathered at "key clubs" where husbands tossed their keys into a large pile in the center of a room. The wives then drew a set of keys at random and the owner of the keys became the sexual partner of that woman for the night (McGinley, 1995). Beyond such lore, however, we have very little scientific information about swingers. What little research is available on swinging, which began to appear in the early 1970’s and continued through the 1980’s, is out-dated and confined to very small, localized samples (Jenks, 1998).

Estimates of the size of the swinging population vary widely. Research provided by North American Swing Club Association (NASCA) (McGinley, 1995) found that 15% of couples in the U.S. have at some point incorporated swinging into their marriage. More conservative estimates are offered by studies which are unrelated to NASCA. Hunt (1975) and Weiss (1983) estimate that two to four percent of married couples have engaged in swinging at least on an occasional basis. Bartell (1971) found the figure to be one percent and Cole and Spaniard (1974) found, based on a small college community sample, that 1.7 percent had experienced swinging at least once.

Demographically, swingers appear to be surprisingly mainstream, even conservative, in their characteristics. They have been found to be predominantly conservative to moderate in political orientation and to identify with the Republican party (Bartell, 1970; Jenks,1986 cited in Jenks, 1998; Friendship Express, 1994). The majority fall into the middle to upper-middle classes and tend to be in professional and management positions (Friendship Express, 1994; Jenks 1985; Levitt, 1988, Murstein, 1978; Weiss, 1983). Over 90 percent of Swingers are white (Bartell, 1970; Jenks, 1985) and middle-aged. Jenks (1985) found the mean age of swingers to be 39 years and Levitt (1988) found it to be 40.7. Data gathered by private swing clubs indicate that 90 percent of swingers identify a religious preference and 47 percent regularly attend religious services (Friendship Express, 1994; Miller, 1994). Others (Jenks, 1985; Murstein, 1978), however, have found low rates of religious affiliation and participation by swingers.

We know very little about why couples decide to adopt the swinging lifestyle and its subsequent effects upon the marital relationship. Research in the 1970’s seemed to be geared towards viewing swingers as marginalized people (Walshok, 1971; Gilmartin, 1974; Palson and Palson, 1972). More recent studies have attempted to explain swinging using causative models that do not pathologize the swinger. King (1996), for example, suggests that number of premarital sexual experiences may be linked to later participation in swinging. Jenks (1985) proposes a social psychological model involving interest in sex, exposure to the swinging lifestyle, and organized social interactions with swingers to explain participation in swinging.

Developmental models of marriage have also been useful in explaining swinging as a solution to crises in relationships that occur in all marriages. According to King (1996) one of the things that normally occurs in a relationship leading to changes in how we interact with our partners is sexual habituation. At approximately three to seven years into a marriage, it begins to take increased levels of stimulation to produce the same level of sexual excitation previously obtained by a glance or a simple touch. A couple that is receptive to new and different sexual experiences will begin to explore different avenues of shared sexual fulfillment in order to continue to grow together. At this stressful point in marriages infidelity increases and the divorce rate peaks. Couples who find a way to reconnect physically and emotionally are more likely to make it through this period. Swinging may be one creative solution to the problem of habituation – it provides sexual variety, adventure, and the opportunity to live out one’s fantasies as a couple without secrecy and deceit.

Butler (1996) adds to the habituation hypothesis by examining other developmental changes typically faced by middle-aged couples. He suggests that swinging is used to develop social ties and to satisfy sexual needs that are denied due to their restrictive middle-class backgrounds. Most couples begin to look at the swinging lifestyle in their late thirties after the pressure of childbearing, establishing a career, and finding their niche in life passes. It is the first time in their lives when they have the opportunity to diversify their interests. They have matured together and begin to want to focus on sexuality. Women reach a time when sexuality no longer needs to be centered on reproduction, and with children entering adolescence the pressures of dealing with young children dissipates. Traditional gender roles become more flexible and tend to converge in mid-adulthood with cross-gender roles emerging among both men and women. While our culture traditionally views the male role as more assertive sexually, women are now able to become more "masculine" in their sexual lives. Swinging permits a non-threatening exploration of sexuality which extends beyond the monogamous marital bed.

The purpose of the present research was to focus upon two critical questions about swinging:

1. Are swingers in any way "marginal" people compared to the general population in the U.S. as measured by demographic characteristics, political and social attitudes, and presence in their backgrounds of dysfunction families or childhood abuse?

2. Does swinging improve the quality of couples’ relationships as measured by marital and general life satisfaction measures?

Establishing whether or not swingers are "marginal" individuals is an extremely important part of any assessment of the swinging lifestyle, since the importance of behaviors that deviate socially or morally from the norm can too easily be dismissed when the people engaging in these behaviors are pathologized (i.e. seen as social deviants, sex addicts, or otherwise "pathological" individuals.) (Jenks, 1998).

Methodology

The questionnaire used in this research consisted of forty-one questions pertaining to demographic characteristics of the swinger, swinging behavior and attitudes, and several questions which were duplicates of those contained in the General Social Survey out of the University of Michigan. A website was developed wherein the questionnaire could be filled out using one’s home computer and submitted electronically to the researchers. NASCA, an official national swingers organization, endorsed the research and gave final approval to the questions used on the survey.  This research was not supported financially by NASCA or any other swingers organization.  Nor are the authors swingers or members of any swinger associations or groups. Local swing clubs provided links from their websites to the survey and all swinger email listserves on OneList.com were given links to the questionnaire. To avoid "prank" responses from non-swingers the questionnaire was not accessible to any Internet search engines. The only way to access the questionnaire was through links placed on websites catering to swinger groups. The questionnaire was completely anonymous and respondents were informed of this before taking the survey. The unit of analysis for the research was individual swingers rather than couples, so in analyzing the data by gender there is no way to know which returns represent two members of the same marital union.

In order to compare swingers to a national "norm" on various attitudes and behaviors, several questions from the University of Michigan General Social Survey (GSS 1983-91) were included. The GSS uses a scientifically selected sample designed to represent the U.S. population as a whole and is commonly used by government and academic researchers to assess attitudes of the American public. One question which was used from the GSS survey in the present study requires some explanation. One of the measures of the "marginalization" of swingers was to try to determine whether they tended to come from abusive or dysfunctional family backgrounds, since this seems to be an explicit or implicit assumption made in attempts to "pathologize" the swinger (Neubeck and Neubeck, 1997). Asking direct questions about early abuse on the questionnaire did not seem wise. Although swingers were already being asked sensitive questions about their sex lives, probing into past histories of abuse might be interpreted as an attempt to pathologize the respondent and negatively affect return rates.

The following question from the General Social Survey  was used as an indicator of past abuse or family dysfunction which enabled the researchers to compare swingers with a scientifically selected national sample of respondents:

On the scale below, circle the number that represents your beliefs about human nature.

1=Good              2                3              4                5=Evil/Perverse

There is ample evidence from the literature on child abuse and family dysfunction that some of the effects of abuse upon the victim are a distrust of others, cynicism about others’ motives, and a general perception of the world as hostile and threatening (Matsakis, 1998, Miller 1990, Bradshaw, 1996). The researchers reasoned for the purposes of the present study that respondents who came from abusive backgrounds would be more likely to see human nature as perverse and evil. A review of the literature on family dysfunction and its long-term effects failed to turn up any studies making similar assumptions in identifying abuse in respondents’ backgrounds. The present study, therefore, relies upon the face validity of the measure.

Findings

Characteristics of the Sample

A total of 1187 questionnaires were returned. Of these, 95 were discarded because they were duplicates (probably reflecting "double-hits" on the return button) or for other reasons were determined to be invalid, leaving 1092 valid returns. Three hundred and twenty six or 29.9 percent of the respondents were female and 766 or 70.1 percent were male. Table 1 shows the marital status of the respondents. Males and females were fairly evenly distributed across the categories, with approximately 85% of both sexes being married or in a committed relationship. The remainder of the respondents classified themselves as single, divorced, or separated.

Table 2 gives additional information about the demographic characteristics of the respondents. The typical swinger in this study was 39 years old, had two years of college education, had been married 1.5 times, was in a current marriage lasting 10.5 years, and had been involved in swinging for 5 years. The subjects were predominately white at 90.4 percent of the sample.  African-American’s were 4.1 percent of those sampled, Hispanic’s were 3.0 percent, and 1.5 percent indicated "other". Gender differences were minimal on all of these characteristics. Included in the sample were ten physicians, fifteen attorneys, sixty-five upper level managers or owners of businesses, twenty-seven engineers, twenty-two teachers, forty health professionals including nurses, and people representing a variety of other occupations including skill blue collar workers, office personnel, computer technicians and artists..

Political and Religious Beliefs

Swingers in this study, rather than being conservative and Republican as suggested by previous studies, seemed to cut across the center of the political spectrum. They were fairly equally represented in all the major political parties (Democrat 31.7%; Republican 27.7%; Independent 27.0%; Other 13.6%) and, as shown is Table 3, were decidedly middle-of-the-road on a liberal/conservative continuum compared to the national GSS sample.  In Table 3 and all cross-tabular comparisons of swingers and the G.S.S. sample which follow, the chi-square statistic is used to determine whether there are significant differences between the groups.  Answer categories may occasionally be collapsed to clarify contrasts between the groups or to permit statistical comparisons when the numbers within individual cells were very small.

As shown in Table 4 swingers are slightly more likely than the general population to say that they are members of a religious organization. Table 5 shows, however, that swingers are also more likely to say "Other" when asked about their specific religious affiliation.  Approximately 2 percent of both the swinger’s sample and G.S.S. respondents were Jewish.  The religious affiliation of the remaining swinger’s in the "Other" category is unknown.

Although swingers identified themselves as middle-of-the-road politically, they tended to take more liberal stands than the GSS population on controversial issues involving marriage and sexuality. As shown in Table 6, swingers were more likely than the general population to support marriages between Blacks and Whites. Table 7 indicates that swingers are also more likely to be in favor of homosexuals’ right to marry. When asked whether it was wrong for teens aged 14-16 to have sex, Table 8, swingers were less likely to say that it is wrong under all circumstances. Swingers also tend to reject traditional sex roles in their relationships to a greater extent than the general population. As shown in Table 8a., swingers are less likely to agree that the man should be the "achiever" and the wife should be at home.

The results, then, suggest that swingers in the sample are the white, middle-class, middle-aged, church-going segment of the population reported in earlier studies. They are, however, more "middle-of-the-road" politically than other studies have found and, at least when it comes to attitudes about sex and marriage, may be less racist, less sexist, and less heterosexist than the general population.

Marriage and Family Attitudes

Swingers were also very typical of the general population in the U.S. in the high importance they give to marriage (Table 9) and the satisfaction they get from their families (Table 10) When forced to choose between the relative importance of personal freedom or companionship in a marriage, swingers appear to be no different from the general population (Table 11). If companionship can be loosely interpreted as a commitment to "emotional monogamy" in marriage, swingers clearly see this as a valued part of their marital bond.

The results in Table 12 indicate that while companionship may be more important than personal freedom for swingers, most do not believe that the way to strengthen a marriage is to make divorces harder to get. Swingers and the G.S.S. sample differed significantly on this question. It appears that swingers, while valuing marriage and emotional monogamy as much as non-swinging couples, do not believe that external constraints such as restrictive divorce laws as the way to solve problems in a marriage.

A final measure of the normalcy (as opposed to marginality) of the swinging population used in this research was the presence of abuse or dysfunctional family backgrounds in their histories. Since abuse and family dysfunction are theoretically more likely to produce sex addictions and other disturbed relationship patterns, its elimination as an explanation of the motivation for swinging is important if we are not going to pathologize the swinger. It was assumed in this study that if swingers were more likely than the general population to come from abusive or dysfunctional backgrounds they then would tend to view human nature as more evil or perverse. Table 13 shows the results of this question comparing the two samples. Contrary to the assumptions underlying the pathological view of swingers, no statistically significant differences between the groups were found. If anything, the data suggest that swingers may view human nature as "good" slightly more than the GSS population.

Measures of Marital and General Life Satisfaction

How happy are the marriages of swingers? Table 14 compares how swingers and the G.S.S. sample of married persons rated the happiness of their marriages. Significant differences were found between the two groups, with swingers showing higher levels of happiness than married couples in the general population.

Among swingers, is there a relationship between swinging and marital happiness? Two questions on the survey – one which asked about their relationships before swinging and the other about them after swinging – are cross-tabulated in Table 15. As the data shows, 62.6% of swingers found that swinging improved their marriages/relationships, 35.6% said their relationships stayed about the same, and only 1.7% said they became less happy. Even among those who said their marriages were "Very Happy" prior to swinging nearly half (49.7%) said they became happier. Among those with the most unhappy marriages 90.4% said their relationship became happier after swinging.  It appears that, at least among the sample of swingers used in this research, swinging tends to improve the perceived quality of the couples’ marriages regardless of how satisfying it was before swinging.

Since only 30% of the respondents in this study were female, the question arises whether the data on marital happiness after swinging is reflecting predominantly male rather than female attitudes. Table 16 shows this same question broken down by gender. As indicated, females showed just as great a tendency to rate their relationships as happier after swinging as did males.

If swinging were to threaten a couples’ relationship, one would think that controlling jealousy would be a major issue. Table 17 shows that jealousy does not seem to be as big a problem for swingers as one might think. The majority of swingers (68.1%) said that jealousy was not a problem at all. Only 6.1 percent said it was "Very Much" a problem and about one- fourth (26.1%) said it was "Somewhat" of a problem. Males and females differed very little on their answers.

Swingers were asked how important "variety in my sex life" and "meeting new friends and expanding my social life" were in their decision to adopt the swinging lifestyle. Table 18 and Table 19 show that while sexual variety was "Very Important" to approximately one-half of the sample, over one-third said making friends was "Very Important." These findings suggest that for many swingers swinging may be more than just anonymous sex with strangers – mixing socially with like-minded people may constitute an important part of their social and emotional lives.

General life satisfaction was measured using two questions on the General Social Survey. Table 20 and Table 21 show the results of these two measures. Table 20 indicates that swingers rate themselves as significantly happier than the general population. Table 21 shows that swingers are significantly more likely to experience life as exciting rather than dull or routine. Although it could not be established in this research that swinging caused general happiness to increase, swingers do appear to lead happier and more exciting lives than non-swingers.

Discussion

Although swinging as an alternative marriage style has been around for at least several decades in our society, surprisingly little research has been done on this group. Recent qualitative studies (Gould, 2000) are giving us insight into the rites and rituals inside the world of swinging, but we still have little published information about the demographic make-up of swingers and how they compare to the general population. The purpose of the present research was to compare selected demographic characteristics, values, attitudes, and behaviors of a national sample of swingers with respondents on the General Social Survey conducted by the University of Michigan.

While the General Social Survey selects subjects using a scientifically based, randomized, and therefore representative sample of Americans, the swingers surveyed in this research are not necessarily representative of all swingers in the U.S. They constitute a self-selected sample of members of swing clubs who chose to fill out an anonymous online survey about the swinging lifestyle. The sample is likely to be biased in favor of swingers who have experienced success with the lifestyle and to under-represent those who have dropped out of swinging or who have had negative experiences with it. Because the survey was web-based and conducted online, it may also over-represent swingers who are more educated, technologically savvy, affluent, and male (Dillman, 1999). The strength of the sample is that it is larger and more geographically diverse than that examined in previously published research, but until we know more about the characteristics of swingers generally in our society there is no way to know how representative this sample is.

The sample of swingers used in this research presents a demographic profile of a person who is typically white, middle-aged, with two years of college education, previously divorced, in a current marriage that has lasted 10.5 years, and has been in the swinging scene about five years. While seven out of ten respondents were male, the significance of this gender imbalance for the findings is unclear. Although the unit of analysis in this research was individual swingers, it may be that some respondents filled out the survey as couples and allowed the male to "speak for" the attitudes of both partners. It may also be that males were simply more comfortable with web-based surveys than females (Dillman, 1999). Comparisons between male and female swingers’ responses on all of the questions in this research were performed by the researchers and none showed differences meaningful enough to report. Of those comparisons that were shown, i.e. perceived happiness of their marriage after swinging (Table 16) and difficulty controlling jealousy (Table 17) males and females had very similar responses. The disproportionate number of males responding to the survey remains a problem, however, and future research needs to examine the possibility of a "male bias" in the results more carefully.

Previous research on swingers found them to be moderate to conservative in political ideology and predominately Republican, while the swingers in this research were evenly divided among the major parties and decidedly "moderate" in political ideology. On controversial issues relating to sexism, racism, and heterosexism the swingers in this sample showed a statistically significant tendency to be more "liberal" than the G.S.S. sample. Past studies have reported conflicting results on the religious commitments of swingers – some finding them to be highly religious while others conclude that they are indifferent to membership in churches. The present research found that swingers claim church membership in about the same proportions as the G.S.S. sample, but are more likely to say "Other" (not Protestant, Catholic, or Jewish) when asked their religious affiliation. Since subjects were not asked to specify their memberships in the "Other" category, the nature of this religious involvement is unknown.

The swinging lifestyle as an experiment in consensual sexual non-monogamy within the confines of emotionally monogamous relationships poses fascinating questions about the limits and possibilities of marital relationships. The central purposes of this research were to explore 1.) whether this experiment "works" in terms of making the couples more satisfied in their marital relationships; and 2) if it does work, does it do so only because swingers have deviant or pathological needs or interests that distinguish them and their relationships from those of the general population?

For the swingers who responded to the present survey swinging appears to strengthen their marital relationships. Regardless of the level of happiness of their marriages before swinging, the vast majority of respondents reported that their marriages became happier after swinging. For both males and females, jealousy did not seem to be a major problem in the swinging lifestyle. Compared to the General Social Survey respondents, swingers rated their marriages as happier, their overall life satisfaction as greater, and their lives as more exciting.

The results of this research also suggest that the swingers in this sample are no more likely to come from abusive or dysfunctional backgrounds than the general population nor do they have perceptions or expectations of relationships that deviate in any major way from the general population. The measure of dysfunctional background used – how the subject views human nature – showed no significant differences between the two groups. Since this measure has not been used before, however, its validity has yet to be established. The swingers in the sample also seemed to be as committed to marriage, to family life, and to emotional monogamy in relationships as were those in the G.S.S. sample.

Much more research needs to be done on swingers before any conclusions can be made about the efficacy of this lifestyle for strengthening relationships. Quantitative research such as this must be supplemented by more qualitative studies such as Gould’s (2000) to give us an in-depth understanding of the meaning of this lifestyle to its members. Online surveys such as that used in this research offer a unique opportunity to sample large numbers of people at a relatively low cost while providing the advantage of anonymity, but they do not come without drawbacks. The possible sample biases in this research (favoring males, the more educated, and the more affluent) are typical of problems encountered in all web-based research (Dillman, 1999).

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Wesp, Jennifer. (1992). Polyamory Frequently asked Questions. [Online]. May 29.  Society for Human Sexuality. Available: http://www.sexuality.org/l/polyamor/p olyfaq.html [2000, July 7].
 

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 Table 1. Marital Status of Swingers

Sex

Married

Single

Divorced

Committed

Relationship

Separated

Total

Male (N=766)

75.3%

7.3%

6.0%

9.9%

1.4%

100%

Female (N=326)

69.9%

5.2%

7.1%

16.0%

1.8%

100%

Total (N=1092)

73.7%

6.7%

6.3%

11.7%

1.6%

100%

 Table 2. Mean Demographic Characteristics of the Sample by Gender (Rounded to nearest tenth)

Sex

Age

Years of Educ.

No. Times Married

Length of Marriage

Years Involved in Swinging

Males (N=766)

40.5

14.2

1.5

11.1

5.3

Females (N=326)

35.6

13.9

1.3

9.1

4.2

Total (N=1092)

39.1

14.1

1.5

10.5

5

 

Table 3. Comparison of Swingers and GSS Sample On Political Ideology

1=Liberal

2

3

4

5=Conservative

Total

GSS Sample

(N=29,788)

39.4%

12.1%

12.6%

8.9%

25.7%

100%

Swingers

(N=1092)

11%

19%

43.6%

19.7%

6.8%

100%

 Chi Square = 46.14                           df = 4                      n.s.

Table 4. Comparison of Swingers and GSS Sample On Membership in a Church, Synagogue, or Mosque

Yes

No

Total

GSS Sample

(N=1,481)

61%

39%

100%

Swingers

(N=1,092)

72.1%

27.9%

100%

Chi Square = 2.31          df = 1       n.s.

Table 5. Comparison of Swingers and GSS Sample On Religious Affiliation

 

Protestant

Catholic

Other

Total

 

GSS Sample

(N=35,176)

63.2%

24.7%

12.1%

100%

 
Swingers

(N=1,092)

38.9%

20.4%

40.7%

100%

 

Chi Square = 21.3              df = 2                    p<.001

 

Table 6. Comparison of Swingers and GSS Sample On the Question: "Do you think the law should forbid marriages between Blacks and Whites?" [Yes, No, Don’t Know]*
 

 

Yes

No/Don’tKnow

Total

GSS Sample

(N=24,974)

25.3%

74.7%

100%

Swingers

(N=1092)

9.0%

91.0%

100%

Chi Square = 8.31          df = 1            p<.003
 

Table 7. Comparison of Swingers and GSS Sample On the Question: "Homosexual couples should have the right to marry one another."
 

 

Agree Strongly

Agree

Neutral

Disagree

Disagree Strongly

Total

GSS Sample

(N=1,307)

3.4%

9%

15%

25.7%

46.9%

100%

Swingers

(N=1,092)

20.3%

23.5%

34.9%

9.7%

11.5%

100%

Chi Square = 55.45                                      df = 4                                        p<.001

Table 8. Comparison of Swingers and GSS Sample On the Question: "Do you think it is wrong for teens (ages 14-16) to have sex?" 

 

"Always" or "Almost
Always" Wrong

"Sometimes" or
"Never" Wrong

Total

GSS

(N=10,247)

86.3%

13.7%

100.0%

Swingers

(N=1092)

60.3%

39.7%

100.0%

Chi Square = 16.08                  df = 1                     p<.001
 
 Table 8a. Comparison of Swingers and GSS Sample On the Question: "It is much better if the husband is the achiever and the wife is at home?"
 

 

"Strongly Agree" or "Agree"

Neutral

"Disagree" or "Strongly Disagree"

Total

GSS

(N=2,686)

28.4%

21.4%

50.2%

100.0%

Swingers

(N=1,092)

11.6%

28.8%

59.6%

100.0%

Chi Square = 8.94                       df = 2                                 p<.02

 

Table 9. Comparison of Swingers and the G.S.S. Sample On the Question: "Among all things in life, how important is being married?" 

 

"Most" or "Very" Important

Somewhat Important

"Not Too" or "Not At" All" Important

Total

GSS

(N=1,587)

50.8%

22.1%

27.2%

100.0%

Swingers

(N=1,034)

56.7%

28.9%

14.4%

100.0%

Chi Square = 5.21                                df = 2                               n.s.

Table 10. Comparison of Swingers and G.S.S. Samples On the Question: "Compared to other things in life, how much satisfaction do you get from your family?"
 

 

"Very Great" or "Great" Deal

Quite a Bit

"Fair Amount" or "A little"

Total

GSS

(N=24,070)

75.2%

10.8%

14.1%

100.0%

Swingers

(N=1,090)

78.3%

9.4%

12.2%

100.0%

Chi Square = .31                         df = 2                                  n.s.

Table 11. Comparison of Swingers and GSS Sample On the Question: "Personal freedom is more important in a marriage than companionship."

 

"Strongly Agree" or "Agree"

Neutral

"Disagree" or "Strongly Disagree"

Total

GSS

(N=2,771)

15.5%

20.3%

64.3%

100.0%

Swingers

(N=1,091)

17.2%

28.1%

57.7%

100.0%

Chi Square = 1.68                           df = 2                              n.s.

 

Table 12. Comparison of Swingers and GSS Sample On The Question: "Divorces should be harder to get since couples don’t take marriage seriously when divorces are easy to get."
 

 

"Strongly Agree" or "Agree"

Neutral

"Disagree" or "Strongly Disagree"

Total

GSS

(N=1,365)

65.7%

16.6%

17.7%

100.0%

Swingers

(N=1,092)

35.4%

31.0%

33.5%

100.0%

Chi Square = 18.47                  df = 2                            p>.001

 

Table 13. Comparison of Swingers and G.S.S. Samples On the Question: "Indicate the number that represents your belief about human nature (1=Good; 5=Evil/Perverse)"

 

1 OR 2

3

4 OR 5

Total

GSS (N=10,357)

40.7%

42.5%

16.8%

100.0%

Swingers (N=1,092)

52.2%

39.8%

7.8%

100.0%

Chi Square = 4.89                 df = 2                    n.s.

 

Table 14. Comparison of Swingers and G.S.S. Samples On the Question: "At this point in your life, would you say that your marriage/relationship is [Very Happy, Pretty Happy, Not Too Happy]

 

Very Happy

"Pretty" or "Not Too" Happy

Total

GSS

(N=19,165)

64.0%

36.0%

100.0%

Swingers

(N=1,092)

78.5%

21.5%

100.0%

Chi Square = 4.48           df = 1              p<.04

 

Table 15. Swingers’ Assessment of the Happiness of Their Marriages/Relationships Before and After Swinging.

Your marriage/Relationship
Before Swinging?           Your Marriage/Relationship After Swinging?
 

 

Happier

About Same

Less Happy

Total

Unhappy

90.4%

8.8%

0.7%

100.0%

Somewhat Unhappy

81.1%

16.2%

2.7%

100.0%

Somewhat Happy

69.6%

28.8%

1.6%

100.0%

Very Happy

49.7%

48.3%

1.9%

100.0%

Total

62.6%

35.6%

1.7%

100.0%

 

Table 16. Swingers’ Assessment of the Happiness of Their Marriages/Relationships After Swinging By Gender.

Sex

Happier

About Same

Less Happy

Total

Males (N=766)

62.9%

35.8%

1.3%

100.0%

Females (N=326)

62.0%

35.3%

2.8%

100.0%

 Table 17. Swingers’ Responses To the Question: "I have difficulty controlling jealousy when swinging."
 

Sex

Yes, Very Much

Somewhat

Not At All

Total

Males (N=696)

5.2%

26.7%

68.1%

100%

Females (N=319)

8.2%

24.8%

67.1%

100%

Total

(N= 1015)

6.1%

26.1%

67.8%

100%

 

Table 18. Swingers’ Responses To "I wanted more variety in my sex life" as a reason for swinging.

Sex

Very Important

Somewhat Important

Not At All Important

Total

Males

(N= 706)

56.1%

37.5%

6.4%

100%

Females

(N= 317)

45.7%

42.3%

12.0%

100%

Total 1,023

52.9%

39.0%

8.1%

100%

  

Table 19. Swingers’ Responses To "Meeting new friends and expanding my social life" as a Reason For Swinging.
 

Sex

Very Important

Somewhat Important

Not At All Important

Total

Males

(N=704)

34.5%

46.6%

18.9%

100%

Females

(N=319)

37.3%

43.6%

19.1%

100%

Total

(N=1,023)

35.4%

45.7%

19.0%

100%

  

Table 20. Comparison of Swingers and G.S.S. Samples On the Question: "At this point in your life would you say you are very happy, pretty happy, or not too happy?"

 

Very Happy

"Pretty" or "Not Too" Happy

Total

GSS (N=35,028)

32.2%

67.9%

100.0%

Swingers (N=1092)

58.8%

41.2%

100.0%

Chi Square = 13.28n       df = 1          p<.001

 Table 21. Comparison of Swingers and G.S.S. Samples On the Question: "Is life exciting or dull?"
 

 

Exciting

"Pretty Routine" or

"Dull"

Total

GSS (N=22,753)

45.7%

54.4%

100.0%

Swingers (N=1092)

75.9%

23.8%

100.0%

Chi Square = 18.43       df = 1          p<.001

05/11/2008 08:44 experienciasw #. Investigación

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